| San
Francisco era el paso obligado de todos los
caminantes, si éstos se dirigían de Los |
| Toldos
a Carlos María Naón, a El Tejar, San Emilio o
cualquier pueblo vecino. Mi mente |
| de
niño
no podía entender cómo transcurrían sus días
siempre a la intemperie, con |
| fuertes
heladas,
intensas lluvias o agobiante calor. Sólo con unas
bolsas de arpillera, |
| que les servían
para guardar sus pocas pertenencias y de abrigo en
las noches frías. |
| He
visto cientos de estos caminantes en mi infancia,
ya que nuestra casa estaba a |
| orillas del
camino.
Recuerdo la temerosa curiosidad que teníamos de
niños con mis |
| hermanos, por
estos
solitarios viajeros. Cuando alguno de los tres
divisaba a alguien |
| con su pesada carga,
lo
anunciaba rápidamente: "¡Un croto...!,
¡viene un croto...!". |
| Entonces corríamos al
interior
del
salón del almacén, entrecerrábamos los
postigos, |
| y por una
hendija mirábamos a este
misterioso
y enigmático personaje. |
| Cuando éste
se detenía, eran nuestros padres los que los
atendían,
pero nosotros |
| íbamos tras ellos para satisfacer nuestra curiosidad. |
| Lo
primero que un caminante pedía era agua,
extendiendo un jarro o lata muy tiznada |
| por
el
fuego de leña. Cuando el dueño de casa
complacía su primer pedido, se |
| animaba a pedir
algo
para comer. Y si éste era correspondido
amablemente solicitaba |
| permiso para descansar
cerca de la casa o pasar la noche en algún
galpón. Sobre todo |
| si ésta se
presentaba
muy fría o con amenaza de lluvia. |
| Algunos
inspiraban confianza por su sencillez y humildad.
Otras eran de pocas palabras |
| o
incoherentes
en su conversación. Tal vez la soledad y la
marginación era la causa de |
| ello.
Otros
tenían la mirada perdida. |
| Pocas
veces respondía a las preguntas. Pero los había
también charlatanes, y |
| mentirosos.
Recuerdo
que una vez llegó uno por la mañana a nuestra
casa. |
| Era conversador y decía
conocer
todos los oficios. Pero al parecer, ninguno le |
|
agradaba. Al poco rato mis hermanos y
yo estábamos sentados junto a él, escuchando |
| sus
relatos de grandes hazañas. Después
del
mediodía nos contó que tenía un |
| procedimiento
especial para cargar las pilas. En pocos
minutos,
nuestra curiosidad e |
| inocencia nos llevó a buscar
pilas usadas o ya agotadas, para que
este genio de |
|
linyera nos demostrara sus conocimientos por sólo cinco centavos cada pila.
Pese a la |
|
insistencia de nuestros padres de que
este inventor era un mentiroso, le llevamos
las |
|
pilas. Este las mojó con un líquido azul al
cual llamaba "terpatina", que no dejó
de ser |
|
simple alcohol de quemar. Luego, unos
minutos al sol y: ¡Ya está!. Lo que recuerdo
muy |
|
bien fue que ese día quedamos con veinte
centavos menos de los que teníamos |
|
guardados para la libreta de AHORRO POSTAL. Las
pilas volvieron al pozo de la basura. |
| Pero
hubo un caminante que fue el más conocido y
querido en la zona: se llamaba José |
| Mariani.
Nadie lo conocía por su verdadera identidad, sino
por "Ford". Seudónimo que |
| le
habían
adjudicado porque construía sus calzados con
cubiertas de automóviles. |
| Estos eran
en
forma de sandalias y dejaban la banda de
rodamiento marcada en los |
| caminos arenosos
por
donde pasaba. |
| Mariani
había nacido en Italia, el 22 de Febrero de 1886.
Llegado a nuestro país se |
| radicó
en
Quemú Quemú, provincia de La Pampa, como otros
tantos inmigrantes |
| italianos.
Pero las grandes
sequías de esa provincia, hacían casi
improducibles los |
| arenosos campos y obligaban
a los recién llegados a buscar otras tierras para
cultivar. |
| Así fue que años más tarde
llegó
a Bragado. Compró una quinta y se dedicó a
levantar |
| caminos en la zona tan sólo con
un
arado mancera y una pala de buey. Con lo que |
|
ganaba le alcanzaba para vivir. Hasta que
se le agudizó una demencia progresiva, Le |
| hizo
perder la quinta y herramientas. Así fue
como se echó a andar por los caminos, |
| con dos
bolsas de arpillera sobre los hombros, llevando
sus pertenencias. Caminaba |
| encorvado con pasos
cortitos y muchas veces cruzaba los
campos porque decía que la |
| policía lo
perseguía. Pero solamente era fruto de su discapacidad. |
| Había
algo más que caracterizaba a Ford: eran sus
telecomunicaciones con el |
| gobernante
que estuviera en el poder, o con quien deseara el
dueño de la casa, donde
|
| se
encontraba
descansando.
Para ello utilizaba medios muy propios de su
imaginación |
| alterada. Conectaba
un retorcido cable que hacía las veces de antena
en los tendederos |
| que se usan
en
el campo para secar ropa: un largo alambre atado
en los extremos a |
| dos palos
o árboles.
Con esta improvisada antena y una bocina de
fonógrafo, iniciaba |
| su largo
tragicómico
monólogo, donde hacía sus pedidos o enviaba
tratamientos para |
| curar todo tipo
de enfermedades con remedios creados por él.
Recomendaba |
| prepararlos con sangre de
peludo
macho y bosta de toro negro. |
| Este
seudo farmacólogo naturista y adelantado en
telecomunicaciones, pasó varios años |
| por
San Francisco. |